Racing Getafe Copa del Rey 2008: una semifinal que todavía permanece en la memoria del racinguista.
En marzo de 2008, el Racing vivió una de las noches más dolorosas de su historia. El equipo de Marcelino estuvo a un paso de alcanzar por primera vez una final de Copa del Rey, pero un tanto de un exracinguista, marcado en medio de una enorme polémica, acabó con el sueño cántabro. Aquella noche nació también una de las imágenes más recordadas entre la afición racinguista: la celebración de Javi Casquero.
El Racing soñaba con una final histórica
La temporada 2007/08 fue especial para el Racing de Santander. El conjunto dirigido por Marcelino García Toral se había convertido en una de las grandes revelaciones del fútbol español y la Copa del Rey ofrecía una oportunidad histórica: alcanzar por primera vez una final.
En semifinales esperaba el Getafe, que ya había disputado la final de Copa la temporada anterior.
El primer golpe fue azulón.
En el partido de ida, disputado el 28 de febrero de 2008 en el Coliseum Alfonso Pérez, el Getafe se impuso por 3-1. De la Red adelantó a los locales, Smolarek empató para el Racing y después aparecieron dos nombres que terminarían siendo decisivos: Casquero y Manu del Moral. El 3-1 dejaba al conjunto cántabro obligado a una remontada en El Sardinero.
Y precisamente Casquero, un futbolista que había pasado por el Racing, ya había dejado su firma en aquella eliminatoria.
El Sardinero creyó en la remontada
El 19 de marzo de 2008, unos 22.000 aficionados llenaron El Sardinero. El Racing necesitaba dos goles y desde el primer minuto salió decidido a buscarlos.
Solo habían transcurrido seis minutos cuando Pedro Munitis adelantó a los cántabros. Jorge López puso el balón en el área tras un saque de esquina y el capitán racinguista apareció para hacer el 1-0.
El gol encendió todavía más a una grada que creyó durante muchos minutos que la remontada era posible.
El Racing dominaba, atacaba y encerraba al Getafe. Hubo ocasiones para conseguir el segundo tanto, pero el marcador no se movía.
Hasta que llegó el minuto 75.
Óscar Serrano fue expulsado por doble amarilla y el Racing tuvo que afrontar el tramo decisivo con diez jugadores. Cinco minutos después, el sueño comenzó a romperse.
El minuto 79 que cambió la historia

Garay cayó al césped tras una acción con Uche. El delantero del Getafe llegó incluso a pedir a sus compañeros que echaran el balón fuera.
Pero la jugada continuó.
Albín recibió el balón y encontró a Javi Casquero, que había entrado al campo en el minuto 55. El exracinguista no perdonó y con un potente disparo marcó el 1-1.
El Racing quedaba eliminado.
El tanto no solo sentenciaba la eliminatoria. Lo hacía además en una jugada que provocó la indignación de buena parte de El Sardinero porque había un jugador local tendido sobre el césped. Las crónicas de la época recogieron la enorme polémica generada por aquella acción.
El marcador ya era prácticamente definitivo: Getafe 4-2 Racing en el global.Y entonces llegó la celebración
Y entonces llegó la celebración

Pero si aquel gol permanece en la memoria racinguista, no es únicamente por lo que significó.
La celebración de Casquero provocó una enorme reacción en El Sardinero y se convirtió en una de las imágenes más polémicas de aquella noche.
Con el paso de los años, entre la afición quedó grabada la imagen del jugador realizando un gesto interpretado como una provocación, hasta el punto de que aquella celebración se ha asociado para siempre a aquella eliminación.
Sin embargo, hay que poner también la versión del protagonista.
Dos días después del partido, Casquero compareció ante los medios y negó haber querido faltar al respeto al Racing. El futbolista aseguró que simplemente había celebrado el gol que llevaba al Getafe a la final, señalando hacia la zona donde estaban los aficionados azulones y besándose el escudo. “No digo nada, ni gestos como se ha dicho”, afirmó.
Su postura fue contundente: consideraba que el gol era legal y que no había hecho nada de lo que tuviera que arrepentirse.

De héroe para unos a villano para otros
La situación todavía se calentó más después del pitido final.
Según las crónicas de la época, Casquero permaneció cerca de la zona del túnel de vestuarios y terminó abandonando rápidamente el terreno de juego ante el ambiente que se había generado. Incluso se produjo una bronca entre jugadores en las inmediaciones del túnel.
El futbolista estaba convencido de que su actuación había sido utilizada para convertirle en el villano de la noche.
Para la afición racinguista, sin embargo, la historia se veía de otra manera.
No era simplemente un jugador del El Getafe hizo valer aquel 3-1 de la ida y alcanzó su segunda final consecutiva de Copa del Rey. El Racing, en cambio, se quedó a un solo paso de la que habría sido una final histórica para el club.
Han pasado los años, pero aquella semifinal continúa siendo una de esas historias que forman parte de la memoria colectiva del racinguismo.
Porque hubo remontada soñada, un Sardinero lleno, un capitán como Munitis poniendo al equipo por delante, una expulsión, un gol polémico, un exjugador del Racing como verdugo y una celebración que todavía genera discusión.
Y quizá por eso, cuando se habla de Racing y Getafe, es imposible no volver a aquella noche.
Una noche en la que el Racing estuvo a un gol de tocar la gloria.
Y en la que Javi Casquero terminó convirtiéndose, para muchos racinguistas, en el hombre que apagó aquel sueño.
.
Era un exracinguista que había marcado dos goles en aquella semifinal y cuyo último tanto había llegado en una acción que muchos consideraron antideportiva.
Casquero, además, reconocería que su relación con parte de la afición racinguista ya no era buena. En aquella rueda de prensa aseguró que había recibido insultos y pitos tanto a su llegada como a su salida de Santander y defendió su etapa anterior en el club.
Una oportunidad que nunca volvió
El Getafe hizo valer aquel 3-1 de la ida y alcanzó su segunda final consecutiva de Copa del Rey. El Racing, en cambio, se quedó a un solo paso de la que habría sido una final histórica para el club.
El Getafe empató 1-1 en Santander y certificó su clasificación con un 4-2 global.
Han pasado los años, pero aquella semifinal continúa siendo una de esas historias que forman parte de la memoria colectiva del racinguismo.
Porque hubo remontada soñada, un Sardinero lleno, un capitán como Munitis poniendo al equipo por delante, una expulsión, un gol polémico, un exjugador del Racing como verdugo y una celebración que todavía genera discusión.
Y quizá por eso, cuando se habla de Racing y Getafe, es imposible no volver a aquella noche.
Una noche en la que el Racing estuvo a un gol de tocar la gloria.
Y en la que Javi Casquero terminó convirtiéndose, para muchos racinguistas, en el hombre que apagó aquel sueño.


