Hay algo que no debería perderse nunca cuando hablamos del Racing: la perspectiva. Y también debemos evitar el oportunismo con el Racing cuando llegan los malos resultados.
Después de la derrota ante el Rayo Vallecano, han aparecido críticas especialmente duras hacia la defensa. Y sí, el Racing cometió errores atrás. Eso es evidente y nadie debe esconderlo. Pero una cosa es analizar y señalar los aspectos que hay que mejorar y otra muy distinta es caer en el oportunismo de convertir, de un día para otro, a una plantilla que ilusionaba hace apenas unas jornadas en un equipo lleno de jugadores que «no tienen nivel para esta categoría».
Porque la memoria en el fútbol, a veces, dura demasiado poco.
Ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan malos
El oportunismo con el Racing no debería marcar el análisis de una plantilla por lo ocurrido en una sola jornada. Hay que valorar el trabajo realizado, las posibilidades del equipo y, sobre todo, entender que estamos ante un proyecto que todavía necesita tiempo para terminar de asentarse.
Los mismos que ahora señalan a la defensa eran los primeros que estaban encantados el día del Villarreal. También después del partido ante el Elche las sensaciones eran muy diferentes. Entonces había ilusión, el equipo competía, los fichajes gustaban y parecía que todo tenía sentido.
¿Y ahora?
¿De repente los centrales ya no sirven? ¿Los laterales han perdido su nivel? ¿El centro del campo ya no tiene calidad?
No.
Ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan malos.
Una defensa con argumentos y alternativas
El Racing tiene una línea defensiva con futbolistas que muchos equipos querrían tener. Tenemos centrales con condiciones, experiencia y margen de crecimiento. Y en los laterales tampoco estamos precisamente descubiertos.
En el lateral izquierdo contamos con alternativas de garantías, mientras que en el derecho, entre Mantilla, Pablo Ramón y Kike Luque, la vacante está más que cubierta. Quizá haya que ajustar piezas, encontrar las mejores combinaciones y, sobre todo, permitir que los jugadores jueguen juntos el tiempo suficiente para terminar de carburar.
Y eso requiere una palabra que en el fútbol parece haberse convertido en una especie en peligro de extinción:
PACIENCIA.
También hay calidad en el centro del campo
También en el centro del campo.
El Racing tiene centrocampistas y tiene nivel. Hay talento, alternativas y jugadores capaces de competir en Primera División. Pero no podemos pretender que una plantilla con incorporaciones nuevas funcione como un reloj desde el primer día.
Los jugadores necesitan conocerse. Necesitan automatismos. Necesitan minutos juntos. Necesitan entenderse sobre el césped.
Y eso no se consigue en dos partidos.
El fútbol es inmediato para el aficionado, pero los equipos necesitan tiempo para construirse.
Criticar sí, sentenciar no
Por supuesto que se puede criticar. Faltaría más. El Racing debe mejorar, especialmente después de cometer errores como los que vimos ante el Rayo. Pero criticar un partido no debería significar borrar todo lo que se ha hecho bien ni sentenciar a futbolistas después de una mala actuación.
Porque si hacemos eso, caeremos en el mismo error de siempre: cuando el barco avanza, todos quieren subirse; cuando el barco se detiene, aparecen quienes dicen que estaba destinado a hundirse.
El tiempo pondrá a cada uno en su sitio
Estamos convencidos de que este equipo acabará engranando.
Y cuando lo haga, probablemente veremos cómo muchos de esos oportunistas que hoy llenan titulares con críticas serán los primeros en llenar titulares hablando de lo buenos que son nuestros jugadores.
Pero nosotros preferimos mantener la calma.
Porque esto acaba de empezar y tendremos lunes de todos los colores.
Paciencia. Trabajo. Confianza. Y Racing.


