
Los horarios de LaLiga vuelven a poner al aficionado en el centro del debate. Hay decisiones que pueden explicarse con contratos televisivos, audiencias o derechos audiovisuales. Lo que resulta mucho más difícil de explicar es por qué el aficionado, el que paga su abono y llena las gradas, parece ser siempre el último en la lista.
El próximo sábado el Racing recibirá al Deportivo Alavés en El Sardinero. Un partidazo entre dos históricos del fútbol español que se disputará a las 14:00 horas. Sí, a las dos de la tarde. Una hora que vuelve a abrir un debate que el fútbol profesional lleva demasiado tiempo intentando evitar.
Porque esto no va solamente del Racing. Ni siquiera del Alavés. Va de todos aquellos aficionados que cada jornada hacen kilómetros, organizan su vida alrededor de su equipo, compran un abono y una entrada, llevan a sus hijos al estadio y convierten un partido de fútbol en mucho más que 90 minutos.
¿De verdad el aficionado es tan importante?
LaLiga habla constantemente de crecimiento, espectáculo, internacionalización y derechos audiovisuales. Todo eso puede ser necesario para que el fútbol profesional siga siendo un negocio enorme.
Pero hay una pregunta que debería hacerse antes de señalar cualquier cifra: ¿qué sería de un club sin sus aficionados?
El fútbol nació alrededor de los estadios, de las ciudades y de las personas. El aficionado es quien mantiene viva la identidad de un club. Y, sin embargo, cada vez resulta más habitual encontrarse con horarios que parecen diseñados pensando antes en una parrilla televisiva que en quien tiene que acudir físicamente al campo.
Las 14:00 horas: una falta de respeto al aficionado
El Racing-Alavés es el último ejemplo. Un sábado a las 14:00 horas obliga a miles de personas a reorganizar comidas, desplazamientos, trabajos y planes familiares.
Y en otros estadios ocurre exactamente lo mismo. No se trata de decir que jugar a las 14:00 sea imposible. Se trata de preguntarse si es el horario que mejor respeta al aficionado que paga por estar allí.
Porque una cosa es adaptar el fútbol a las necesidades de la televisión y otra muy diferente es hacer que el aficionado tenga que adaptarse siempre a todo.
Viernes, lunes… ¿y el aficionado?
Y después están los partidos de los viernes y los lunes.
La jornada 5 de LaLiga EA Sports vuelve a tener fútbol el viernes y terminará el lunes. En esta ocasión, Sevilla-Valencia abrirá la jornada el viernes a las 21:00 y Villarreal-Betis la cerrará el lunes a las 21:00.
¿Cuántos aficionados pueden desplazarse con normalidad un viernes por la noche? ¿Cuántos pueden hacerlo un lunes? ¿Cuántos tienen que pedir permisos, cambiar turnos o directamente renunciar a acompañar a su equipo?
El fútbol profesional no puede pretender que todo el mundo tenga disponibilidad absoluta para seguir unos horarios que cambian constantemente.
Los clubes necesitan a su gente
El Racing vuelve a Primera División después de 14 años. El Sardinero vuelve a vivir partidos de la máxima categoría. La ilusión de una afición que llevaba años esperando este momento debería ser protegida, no puesta a prueba.
Y lo mismo ocurre en Santander, Vitoria, Vigo, Málaga, Sevilla, A Coruña o cualquier otra ciudad.
Porque detrás de cada club hay miles de personas. Padres, hijos, abuelos, peñas, socios, aficionados que viajan y familias que hacen un esfuerzo económico para estar junto a su equipo.
El fútbol no puede olvidar su origen
Nadie discute que los derechos audiovisuales sean fundamentales. Nadie discute que LaLiga sea un producto televisivo. Pero el fútbol no puede convertirse exclusivamente en un producto televisivo.
Si se quiere seguir hablando de crecimiento, de llenar estadios y de acercar el fútbol a nuevas generaciones, habría que empezar por cuidar a quienes ya están ahí.
Porque los aficionados no son un elemento secundario del espectáculo.
Son el espectáculo.
Y quizá ha llegado el momento de que LaLiga recuerde algo tan sencillo como importante: los horarios pueden generar audiencias, pero son los aficionados los que mantienen vivos a los clubes.
Por eso, desde El Rincón Racinguista, decimos basta.
Basta de horarios imposibles. Basta de tratar al aficionado como si siempre tuviera que estar disponible. Y basta de olvidar que, antes que un producto televisivo, el fútbol es pasión, identidad y sentimiento.
El fútbol es de quienes lo sienten. Y quienes lo sienten merecen ser escuchados.


