
“En Segunda se arbitra peor que en Primera”. Una frase que escuchamos con frecuencia entre aficionados, especialmente cuando una decisión arbitral cambia el rumbo de un partido.
Pero… ¿es realmente así?
Los datos del CTA
Durante la temporada 2025/26, el Comité Técnico de Árbitros puso en marcha Tiempo de Revisión, un espacio donde se analizan jugadas polémicas de Primera y Segunda.
Y aquí aparece un dato llamativo: en la primera mitad de la temporada, el CTA reconoció 10 errores claros en 51 acciones revisadas de Primera División, casi una de cada cinco.
¿Y Segunda?
También hubo errores reconocidos. Y algunos muy importantes.
El Racing también aparece en esta historia
Uno de los casos que más nos interesa como racinguistas ocurrió en el Burgos-Racing.
El gol de Villalibre fue anulado después de la intervención del VAR. Posteriormente, el propio CTA consideró que esa intervención había sido incorrecta.
No fue una sensación de la grada.
No fue una discusión de redes sociales.
Fue el propio Comité Técnico de Árbitros quien reconoció el error.
Y no fue el único caso en Segunda durante la temporada.
Entonces… ¿se arbitra peor?
Aquí está la clave.
No existen datos oficiales suficientes para afirmar que en Segunda hay más errores arbitrales que en Primera.
Pero tampoco para decir que hay menos.
Lo que sí sabemos es que el arbitraje de Segunda también acumula errores reconocidos por el propio CTA, algunos de ellos con consecuencias directas sobre los partidos.
Y quizá ese sea el verdadero problema.
No todos los errores pesan igual
Una falta mal señalada en el centro del campo puede quedar en una anécdota.
Un gol anulado, un penalti no señalado o una expulsión incorrecta pueden cambiar completamente un partido.
Y en una categoría tan igualada como Segunda, un solo error puede valer tres puntos.
Por eso quizá la pregunta no debería ser si en Segunda se arbitra peor.
La pregunta debería ser:
¿Cuántos errores arbitrales cambian realmente el resultado de un partido?
Ahí es donde hacen falta datos.
Y esta temporada podemos empezar a tenerlos.
Porque una cosa está clara:
Las sensaciones generan debate, pero los números pueden cerrarlo.


