El Racing de Santander cayó 3-2 ante el Rayo Vallecano en Butarque, pero la derrota dejó mucho más que un mal resultado para el conjunto verdiblanco. Una decisión del colegiado Pedro Martín , que una vez más quiso quitar el protagonismo a los 22 jugadores que estaban en el campo y volvió a poner al VAR en el centro de todas las miradas y dejó al racinguismo con una pregunta difícil de responder: ¿para qué sirve tanta tecnología si después no se utiliza cuando más falta hace?
El gol de Zabiri que hizo estallar la polémica
Corría el minuto 78 cuando el Racing consiguió marcar el que habría sido el 3-3. Yassir Zabiri mandaba el balón al fondo de la portería y los jugadores verdiblancos celebraban un empate que podía cambiar completamente el partido.
Pero la celebración duró muy poco.
El colegiado Alejandro Quintero González señaló falta en ataque de Jeanuël Belocian sobre Dani Cárdenas y anuló el tanto. Una decisión que generó un enorme desconcierto entre los futbolistas del Racing, especialmente porque la acción resultaba muy discutible.
Belocian no toca al portero
Y aquí está el centro de toda la polémica.
Belocian no toca a Dani Cárdenas. El defensor racinguista se encuentra prácticamente de espaldas al guardameta en la acción y, aunque existe contacto en la disputa, José Alberto dejó muy claro después del encuentro que ese contacto no se produce con el portero del Rayo.
El técnico racinguista no se mordió la lengua en rueda de prensa. “Mi jugador no toca a Dani Cárdenas en ningún momento”, afirmó José Alberto, que mostró su absoluto desacuerdo con la decisión tomada por el colegiado.
El entrenador fue todavía más contundente al valorar la intervención del VAR y defendió que se trataba de una acción suficientemente clara como para que la tecnología entrase en escena.
¿Para qué está el VAR?
Esta es la pregunta que hoy se hace buena parte del racinguismo.
La polémica del VAR Rayo Vallecano Racing vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la utilidad de esta tecnología cuando una decisión puede cambiar el resultado de un partido.
El VAR nació para ayudar al árbitro en aquellas acciones determinantes en las que existe un error claro y manifiesto. No se trata de revisar cada contacto del partido, pero sí aquellas jugadas que pueden cambiar el resultado.
Y la del gol de Zabiri tenía todos los ingredientes para hacerlo.
El Racing estaba buscando el empate, consiguió marcar y, de repente, el tanto desapareció del marcador por una supuesta falta sobre el guardameta. El VAR tuvo la posibilidad de analizar la acción, pero Quintero González no acudió al monitor.
José Alberto incluso explicó que, una vez terminado el encuentro, fue a buscar al árbitro para pedirle explicaciones. Según relató el entrenador, el colegiado no quiso darle ningún tipo de explicación sobre la decisión.
Un punto que puede valer muchísimo
El resultado final fue 3-2 para el Rayo Vallecano. Si el gol de Zabiri hubiera subido al marcador, el Racing habría colocado el 3-3 y habría tenido por delante los últimos minutos para intentar incluso buscar la victoria.
Como mínimo, aquel gol habría significado un punto para el Racing. Un punto que, en una temporada en la que cada partido puede ser decisivo para conseguir el objetivo de la permanencia, puede terminar teniendo un enorme valor.
El Racing debe mejorar, pero también puede protestar
Sería injusto reducir toda la derrota a la actuación arbitral. El Racing se puso dos veces por delante en el marcador y terminó perdiendo el encuentro. El propio José Alberto reconoció que su equipo debe aprender a gestionar mucho mejor este tipo de partidos y mejorar defensivamente.
Pero reconocer los errores propios no significa tener que guardar silencio ante una decisión polémica.
El Racing tuvo que remontar una situación complicada, compitió hasta el final y encontró el empate en las botas de Zabiri. Ese gol fue anulado y dejó una sensación de impotencia difícil de explicar.
VARAPALO para el Racing
El fútbol moderno presume de tener cada vez más herramientas para reducir los errores arbitrales. Cámaras, repeticiones, diferentes ángulos y una sala VAR preparada para analizar las acciones más importantes.
Pero cuando llega una jugada que puede cambiar el resultado y el árbitro decide mantener su decisión sin acudir al monitor, el aficionado tiene todo el derecho a preguntarse qué sentido tiene disponer de tanta tecnología.
Porque los árbitros pueden equivocarse. Eso siempre ha formado parte del fútbol. Lo difícil de entender es que, cuando existe una herramienta creada precisamente para ayudarles, no se utilice ante una acción tan polémica.
El Racing pierde en Butarque, pero se marcha con la sensación de que el VAR le dio un auténtico VARAPALO.
Ahora toca levantarse, corregir los errores propios y pensar en el siguiente partido. Pero la pregunta seguirá encima de la mesa:
¿Para qué queremos tanta tecnología en el fútbol si quienes deben utilizarla no lo hacen cuando más falta hace?


