Real Racing Club: motivos para creer

El Racing de Santander regresó de Butarque con una derrota ante el Rayo Vallecano (3-2), pero el resultado no debe ocultar todo lo positivo que dejó un partido en el que el conjunto racinguista demostró que todavía tiene margen de crecimiento. Falta rodaje, faltan automatismos y todavía hay piezas que deben conocerse mejor, pero también empiezan a aparecer señales que invitan al optimismo.

Pablo García, un debut para ilusionar

Si hay un nombre propio que sobresale por encima del resto, ese es Pablo García. El futbolista apenas llevaba unas horas en Santander desde que se cerró su fichaje y ya tuvo que ponerse la camiseta verdiblanca para afrontar un partido de máxima exigencia.

Y respondió con personalidad. Entrega, intensidad y un gol para estrenarse con el Racing. Más allá del tanto, dejó la sensación de ser un jugador dispuesto a pelear cada balón y a aportar desde el primer minuto. Para un futbolista recién llegado, la carta de presentación difícilmente podía ser mejor.

Belocian deja muy buenas sensaciones

Otra de las noticias positivas llegó con el debut de Belocian. Bastaron sus minutos en la segunda parte para empezar a entender qué puede aportar al Racing. Su rapidez en defensa y su buen juego aéreo fueron dos de sus principales argumentos.

Es pronto para sacar conclusiones definitivas, pero su estreno deja la sensación de que puede convertirse en uno de los jugadores importantes de la defensa racinguista y, si mantiene este nivel, en uno de los fijos del equipo.

André Almeida puede ser una sorpresa en Santander

También sorprendió para bien André Almeida. El portugués dejó muestras de la calidad que atesora y de que puede tener mucho que decir durante la temporada.

Quizá todavía necesite tiempo para adaptarse completamente a sus compañeros y al fútbol que propone el Racing, pero su actuación en Vallecas deja una conclusión clara: hay mucho fútbol en sus botas y podría convertirse en una de las grandes sorpresas de este Racing.

Iván Martín y Zabiri, entrega asegurada

Si algo no se puede reprochar al Racing es la falta de esfuerzo. Iván Martín volvió a demostrar que es un futbolista incansable, de esos que aparecen constantemente en el partido y que no dan un balón por perdido.

Junto a él, Zabiri volvió a dejar una imagen de entrega absoluta. Son dos piezas que, a día de hoy, parecen tener asegurado su sitio entre los jugadores que aportan carácter y compromiso al equipo.

Agirrezabala gana confianza bajo palos

En la portería, Agirrezabala encajó tres goles ante el Rayo, pero poco pudo hacer en las acciones que terminaron en el fondo de la red. Lo importante es que, partido a partido, se le empieza a ver más cómodo y con mayor confianza.

La seguridad de un portero también se construye con minutos y partidos, y el Racing necesita que esa confianza siga creciendo.

Pratti e Iván Martín, una pareja que necesita tiempo

El doble pivote formado por Pratti e Iván Martín todavía necesita rodaje. Sería engañarse pensar lo contrario. Ambos deben conocerse mejor, entender cuándo saltar, cuándo guardar la posición y cómo complementarse.

Pero precisamente por eso, las sensaciones pueden ser positivas. Cuando ambos consigan encontrarse sobre el terreno de juego y entiendan perfectamente sus movimientos, el Racing puede convertirse en un equipo diferente.

Un Racing en construcción que pudo llevarse un punto

Y hay un último detalle que no podemos olvidar. El Racing consiguió marcar un tercer gol obra de Zabiri, pero el tanto fue anulado por una decisión arbitral errónea que cuesta creer con la tecnología que se dispone hoy en día. De haber subido al marcador, el conjunto racinguista habría podido marcharse de Butarque con un punto.

Y hacerlo ante un Rayo Vallecano que demostró tener muy claro a qué juega, mientras el Racing todavía está buscando sus automatismos, habría tenido un enorme valor.

La derrota duele, pero quedarse únicamente con el resultado sería injusto. Este Racing todavía está en construcción, pero Butacque dejó nombres, actuaciones y detalles suficientes para pensar que, cuando el equipo consiga ese necesario rodaje, puede competir mucho mejor.

Hoy toca lamentar la derrota. Mañana, seguir construyendo.

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