El Sardinero llevaba semanas esperando este momento. El Racing de Santander volvía a Primera División después de años de travesía, y en el once inicial ante el Villarreal estaba él: Pedro Felipe, el central brasileño de 22 años llegado este verano desde la Juventus con un contrato hasta 2030. Nadie podía imaginar que su estreno con la elástica verdiblanca iba a durar solo quince minutos.
Un debut que se rompe por dentro
Corría el minuto quince cuando, en una acción defensiva, Pedro Felipe notó un pinchazo agudo en la parte trasera del muslo derecho. Se tiró al suelo de inmediato, entre lágrimas, y tuvo que abandonar el terreno de juego entre los aplausos de una afición que apenas había tenido tiempo de conocerlo. No hizo falta ser médico para intuir que la cosa no pintaba bien: un dolor tan repentino y tan incapacitante suele ser sinónimo de rotura fibrilar.
Lo más duro es el contexto. Pedro Felipe ya había reconocido, apenas unos días antes del partido, que no llegaba al cien por cien de forma tras sufrir un cólico nefrítico durante sus vacaciones. Aun así, se declaró preparado para competir y José Alberto decidió confiar en él desde el once inicial junto a Pablo Ramón. Además, el central arrastra un antecedente serio: en 2024 sufrió la rotura del ligamento cruzado, una lesión que frenó en seco su progresión en la Juventus.
¿Qué tipo de lesión sufre y cuánto estará fuera?
Aunque el Racing todavía no ha confirmado el parte médico oficial con el diagnóstico exacto, todo apunta a una rotura fibrilar en el bíceps femoral (la parte trasera del muslo), una de las lesiones musculares más habituales en el fútbol. Se produce cuando las fibras del músculo se desgarran, total o parcialmente, y su gravedad se mide en tres grados: desde una simple sobrecarga (grado 1) hasta una rotura completa (grado 3).
Los plazos de recuperación de este tipo de lesiones oscilan mucho según su alcance: pueden ir desde un par de semanas en los casos más leves hasta tres meses en los más severos. Con la información disponible hasta ahora, la previsión que maneja el club es de en torno a dos meses de baja, un plazo que dejaría a Pedro Felipe sin poder competir prácticamente hasta mediados de octubre.
Un golpe justo cuando más se le necesitaba
El calendario no perdona. El Racing visita el domingo el Coliseum de Getafe y, sin Pedro Felipe disponible, José Alberto tendrá que recomponer una defensa que ya arrastraba otra baja: Guliashvili, todavía recuperándose de la fractura de peroné de la pasada temporada. Con dos centrales de la primera plantilla tocados, el técnico asturiano se ve obligado a improvisar en una zaga llamada a ser el pilar de un equipo recién ascendido que necesita solidez atrás para no sufrir en Primera.
Desde el punto de vista deportivo, es una mala noticia doble. Por un lado, el Racing pierde a uno de sus fichajes de la defensa justo quinientos mil euros invertidos, con la ilusión de reforzar una zaga que quería dar un salto de nivel. Por otro, el propio jugador ve truncada su adaptación en el peor momento posible: recién llegado, con la necesidad de ganarse un puesto y la confianza del vestuario, y ahora obligado a empezar su etapa cántabra desde la grada y la sala de fisioterapia.
La lectura racinguista
Y aquí es donde toca hablar con el corazón, que para eso somos de este escudo. Da rabia, sí. Da rabia ver a un chaval de 22 años salir llorando de El Sardinero en su primer partido de Primera con nosotros, después de todo lo que ha costado volver a esta categoría. Pero si algo nos ha enseñado este Racing en los últimos años es a no rendirnos a las primeras de cambio.
Pedro Felipe no ha elegido lesionarse. Ha llegado con ganas, ha admitido sus dudas físicas con honestidad y ha querido estar ahí desde el primer minuto pese a no estar del todo fino. Eso también dice mucho de un futbolista. Ahora le toca lo más difícil: la paciencia del gimnasio, los días sin pisar el césped, ver los partidos desde fuera mientras sus compañeros compiten. Ojalá el vestuario y la afición sepamos arroparle en ese proceso, porque cuando vuelva —y volverá, porque para eso ha firmado hasta 2030— nos va a hacer mucha falta en esa defensa.
Mientras tanto, el Racing sigue. Toca ahora que otros den un paso adelante: Hernando, o quien José Alberto decida, tendrá que responder. Y nosotros, como siempre, seguiremos aquí para contarlo.
Fuerza, Pedro. Te esperamos.
