El Valencia CF, próximo rival del Racing de Santander en El Sardinero, llegará a tierras cántabras envuelto en una profunda crisis deportiva e institucional. El club valencianista ha vivido este domingo una auténtica revolución con el cese de Carlos Corberán, Ron Gourlay y buena parte de la estructura deportiva.

Golpe de timón en Mestalla
La situación deportiva ha terminado por provocar una decisión drástica. El Valencia es actualmente colista de LaLiga después de sumar un solo punto en las cinco primeras jornadas, con un único gol marcado y cuatro derrotas. El último tropiezo, ante el Sevilla, ha terminado de precipitar una situación que ya llevaba semanas generando dudas.
El club ha comunicado la resolución del contrato de Carlos Corberán y todo su cuerpo técnico, además de poner fin a la relación con el CEO de Fútbol, Ron Gourlay, y los miembros de su equipo, Lisandro Isei, Hans Gillhaus, Andrés Zamora y Malek Shafei.
Óscar Sánchez toma las riendas de forma provisional
Mientras se decide quién será el nuevo entrenador, Óscar Sánchez, hasta ahora técnico del VCF Mestalla, se hará cargo del primer equipo de manera provisional. Su primera misión será intentar cambiar una dinámica que ha llevado al Valencia a uno de los peores comienzos de su historia.
La decisión del nuevo entrenador, además, estará en manos de la nueva dirección deportiva, que ya tiene dueño.
Braulio Vázquez, nuevo director deportivo
El Valencia ha reaccionado con rapidez y ha anunciado la llegada de Braulio Vázquez como nuevo director deportivo. El gallego regresa a Mestalla después de haber ocupado anteriormente ese puesto entre 2010 y 2013 y llega ahora tras nueve temporadas al frente de la parcela deportiva de Osasuna.
Braulio tendrá una responsabilidad enorme desde el primer día: reconstruir una estructura deportiva que acaba de ser prácticamente desmantelada y, sobre todo, elegir al entrenador que deberá intentar sacar al Valencia de la zona baja.
Un ambiente cada vez más tóxico
La crisis deportiva no se puede separar del enorme desgaste existente entre una parte importante de la afición y la propiedad del club. Mestalla lleva tiempo siendo escenario de protestas contra la gestión de Peter Lim y de una creciente sensación de hartazgo entre el valencianismo.
La derrota por 0-5 ante el FC Barcelona fue el último gran ejemplo. Grupos de aficionados decidieron retrasar su entrada al estadio hasta el minuto 19 como protesta, mientras desde las gradas se sucedieron los cánticos contra la propiedad y la directiva.
El conflicto por Mestalla tampoco ayuda
En medio de esta situación aparece otro asunto especialmente sensible: el futuro de Mestalla. El histórico estadio forma parte de la identidad del Valencia y abandonar el actual recinto para trasladarse al Nou Mestalla genera sentimientos encontrados entre los aficionados.
Las obras del nuevo estadio avanzan y el propio Valencia CF ha informado recientemente de nuevos hitos en su construcción, pero para muchos valencianistas Mestalla representa mucho más que hormigón y gradas: es parte inseparable de la historia del club.
El Racing recibirá a un Valencia herido
Y en este escenario aparecerá el Racing. Cuando el conjunto valencianista visite El Sardinero, lo hará con un proyecto recién sacudido desde los cimientos y con muchas incógnitas todavía por resolver.
Para el Racing será una oportunidad de competir contra un histórico que atraviesa un momento delicadísimo. Pero conviene no confundirse: precisamente por eso, el Valencia será todavía más peligroso. Un gigante herido puede reaccionar en cualquier momento.
Respeto y fuerza al valencianismo
Desde El Rincón Racinguista queremos mostrar nuestro respeto al aficionado valencianista. El Racing defenderá El Sardinero y buscará los tres puntos, pero enfrente tendrá a uno de los grandes históricos del fútbol español.

Mucho ánimo y fuerza al valencianismo. Ojalá el Valencia CF encuentre pronto estabilidad, porque LaLiga necesita a un Valencia fuerte, competitivo y unido a su afición.
En Santander habrá rivalidad durante 90 minutos. Antes y después, respeto por un club y una afición que merecen recuperar la tranquilidad y volver a disfrutar de su equipo.


